Esta interesante ciudad portuaria debe su desarrollo a la importación de sal producida en el "marais salant". Existen documentos que acreditan que este comercio data al menos del siglo XIV.
No obstante, a partir del siglo XVIII el comercio de sal no fue suficiente para el progreso de la ciudad, la cual vio en los balnearios la solución a sus problemas económicos.
Con la llegada del nuevo centenario, la ciudad comienza a ganar popularidad por las virtudes terapeúticas de sus aguas, las que convierten a Pouliguen en un destino perfecto para el turismo familiar y de salud.
Sus amplias playas de arena blanca invitan al visitante más inquieto a practicar todo tipo de actividades deportivas y al que elija simplemente disfrutar de las vistas, no le decepcionará el espectáculo de los caballos corriendo en la orilla o los paseos tranquilos de los lugareños que buscan pequeños moluscos en la arena para preparar los deliciosos platos típicos de la Bretaña francesa.
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